

Desde hace varios años y dentro de las Marchas Turísticos Culturales del Gobierno de Cantabria se organiza una ruta de peregrinación al santuario desde Santander. En total 46 km y entre 11 - 12 horas de caminata, y todo por la noche. Casi nada. Para los que no quieran andar tanto hay también la posibilidad de unirse en Monteano, a mitad de camino.

El caso es que los dos años anteriores no había podido hacerla porque me tocó trabajar, así que este año cuando me dieron la cartelera y vi que libraba el 14 y el 15, ya la apunté en mi calendario de "cosas para hacer a lo largo del año". Debo de ser masoca.
Como en Agosto y Septiembre no había andado nada y además estaba de nuevo con las molestias en la rodilla, hasta el último día estuve dudando si ir o no, pero como a la amiga con la que iba a ir le hacía ilusión no quise dejarla colgada; esta vez si hubiera sido por mi me habría quedado en casa.
La ruta tiene salida en Santander, pero no, no se va andando hasta la Bien Aparecida, no os asustéis, hasta Somo se cruza en lancha.
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Antes de empezar la ruta una decisión impotantísima: ¿Qué calzado llevar?. En ese momento me acuerdo de las dudas que tienen los equipos de Formula Uno y motociclismo antes de las carreras con amenaza de lluvia: ¿neumático para seco o para lluvia?. En mi caso era: Bota de montaña Goretex incómoda para andar tantos kms por asfalto o zapatillas de correr, cómodas, pero que calan al primer chaparrón. Me pasé las horas antes intentando decidir en función de las previsiones meteorológicas y el estado del cielo, y finalmente me decidí por las botas de montaña. Luego haciendo la ruta, como va todo el rato el autobus con nosotros, hay gente que deja mochilas en el bus y las coge en las paradas; así que si alguna vez vuelvo a repetir la ruta llevaré los dos calzados y el que no utilice al bus.
Así que con mi mochila, un bastón y las botas de montaña cogí la lancha dirección Somo donde estaba esperando mi amiga que había cogido el bus en Colindrés y donde empezamos realmente a caminar.
El primer tramo Somo - Güemes nos llevó 2 horas a buen ritmo, 2 horas en las que lo pasé faltal por las molestias en la rodilla y una sensación extraña en las piernas con dolores varios. Y lo peor de todo la cabeza, cuando piensas "si con tan pocos kms voy tan mal....". En Güemes la parada más larga para cenar y coger fuerzas para el resto de la ruta.
El segundo tramo Güemes - Meruelo era mucho más corto, una hora, y aquí empezó ya el primer chaparrón pero breve y de poca intensidad.
De Meruelo a Escalente y Monteano, donde se hacen dos pardas cortas; en Escalante en la plaza del pueblo que estaban en fiestas y la chica de la orquesta nos dió la bienvenida, y en Monteano para hacer una breve visita al convento y escuchar las palabras del párroco de Güemes.

En Marrón otro avituallamiento. Me quité las botas, me reventé la ampolla (aunque se que no se debe hacer) y me dí 15 minutos de masaje en la planta de los pies. Que maravilla.
De Marrón a la Bien Aparecida el tramo más fácil para mi (a pesar de ser la única súbida de toda la ruta). Cuando llevas ya 42 km y sólo faltan 4, y ya sabes que vas a llegar, parece que recuperas fuerzas y es como si comenzarás de 0, al menos para mi. Además parte de la subida es por tierra cosa que mis pies agradecieron y me permitieron hacer la subida con gran comodidad.
Y por fin, tras 46 km y 11 horas de "sufrimiento" a las 7 de la mañana llegamos al santuario. Una vez allí visita al baño para acicalarse y cambiarse la camiseta sudada (al principio de la ruta te dan dos camisetas, una para la ruta y otra para que te puedas cambiar), recogida de la bolsa de desayuno, tomar algo de la bolsa y asitencia a misa de 08:00 abarrotada de gente (nos tocó aguantar otra media hora más de pie, menos mal que el masaje de Marrón había hecho un efecto milagroso). Después de la misa un paseo por los puestos del mercadillo y ya en autobús para casa.
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Yo terminé bastante cansada y con un pensamiento que a día de hoy mantengo: el próximo año si vuelvo a la Aparecida haré la subida desde Marrón. No sé hasta cuando pensaré así, pero creo que tardaré varios años en olvidar el dolor de pies y el volver a estar lista para realizar esta ruta de nuevo. Lo bueno de este año que no tuve ninguna lesión ni dolor raro en los días siguientes, y un par de días después estaba ya disfrutando de la bici.
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