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jueves, 3 de octubre de 2013

SOPLAO MTB 2013: Mi primera retirada (18-05-13).

Cuanto tiempo sin aparecer por aquí, más de un año ya desde la última entrada. Este año entre que no he hecho muchas cosas y que ando escasa de "tiempo libre" he dejado de lado este blog que empecé con tanta ilusión hace ya algunos añitos. Pero en esto como todo, con el tiempo la ilusión y las ganas se van y lo que en principio se hacía por gusto se acaba viendo como una "obligación", y obligaciones ya tenemos bastantes en la vida.

De todas maneras, intentaré ir encontrando algún rato para ir contando algo sobre las rutas más interesantes que vaya haciendo y lugares que merezca la pena visitar. No prometo nada, pero como he dicho, lo intentaré.

Y no hay mejor ruta para volver al blog que el Soplao de montaña, que fue la prueba con la que me aficioné a esto del mountain bike. Podré estar en mejor o peor forma, con más o menos ganas, pero el Soplao siempre ha sido y será algo "especial" para mi. Me ha dado muy buenos momentos y muy buen@s amig@s.

Al Soplao Mtb 2013 llegué bastante mal. Entre el largo y frío invierno que tuvimos y la pereza que se apoderó de mí, apenas había hecho antes de mayo 500 km (contando montaña y carretera). Vamos, una ruina de preparación.

El trabajo este año tampoco me ayudó mucho, casi todas las pruebas, incluido este Soplao, estaban "afectadas" de una u otra forma por mis turnos laborales. Concretamente aquí tenía que entrar a trabajar el domingo tras el Soplao, y aunque al principio no me parecía ningún impedimento, al final resultó bastante carga psicológica a mis espaldas durante gran parte de la prueba. En la subida de Fuentes y Ozcaba no podía dejar de pensar en que a las 8 tenía que estar en pie y preparada para trabajar un turno de 24 horas. 

Llegó la semana del Soplao y hora de mirar las previsiones meteorológicas. Malísimas, de nuevo agua y frío. Dudas hasta última hora, ¿iré, no iré?. Al final la decisión fue ir, pero si llovía como el año pasado me retiraría pronto. Me planteé varias escapatorias por si la cosa se ponía mal y tenía que echar el pie a tierra. Además contaba con coche de apoyo situado en esos puntos para hacer la retirada más fácil. Cada año me vuelvo más vaga y más comodona.

La cuarta vez que me plantaba en la salida del Soplao y los nervios eran los mismos que en la primera. Y esa sensación cuando se comienza a mover aquello, se oye la música, pasas el arco de salida.... ufff, indescriptible, pero creo que cualquiera que haya tomado la salida en el Soplao entenderá esa "emoción".

Como el año pasado me había gustado lo de salir atrás, este año tampoco me compliqué y me puse en las últimas posiciones. Creo que empezó a caer alguna gotilla por lo que decidí ponerme el chubasquero. Tras pasar la línea de salida y empezar a rodar, alguien me agarra de la mochila, allí estaban Samu, Rocío, Vanesa y compañía. Que alegría ver caras conocidas. Iban en plan tranquilo así que pude rodar más o menos con ellos algunos kilómetros, hasta llegar al cruce del río.

A partir de ahí les perdí de vista y ya no les volvería a ver más el resto del día. Algunas de las fotos del post son del facebook de Rocío.

Hasta Ucieda llegué muy bien. No había llovido, la temperatura no era mala y de fuerzas iba bien. Iba a ritmo lento, pero me parecía que más o menos como en años anteriores, lo malo era que el final en esta edición era más duro y me iba a llevar más tiempo.

Subiendo el Moral como siempre, genial. Es el momento de la carrera que mejor me encuentro y cuando puedo adelantar gente. Me encontraba muy bien y aquí fue cuando empecé a pensar que si aguantaba sin llover igual lo podía acabar, aunque terminara a las 2 de la mañana. La bajada fue peor, como siempre. Subiendo no tengo problemas pero las bajadas casi siempre se convierten en un infierno para mi. En esta ocasión me quedé helada a pesar de bajar despacio e ir bien abrigada.

Había pasado tanto frió que de camino a Barcena Mayor decidí cambiarme de ropa y abrigarme más. Este fue mi mayor error.

La subida a Fuentes se me dio bien y seguía viendo posibilidades de acabar. De tiempo iba fatal pero de piernas bastante bien y el cansancio era menor del previsto. Tras coronar Fuentes empezó mi infierno. Había sudado muchísimo subiendo y me quedé helada bajando, que forma de tiritar. Menos mal que en seguida se empezaba a subir de nuevo y volví a coger temperatura. 

La subida a Ozcaba fue una lucha entra la razón y el corazón intentando responder a la pregunta. ¿me retiro en Los Tojos que es dónde está el coche esperándome?. El corazón me decía que siguiera, que no me había retirado nunca y que esta no podía ser la primera, que de fuerzas iba bien, que pasaría frío en las bajadas, pero como había varias subidas entraría otra vez en calor. Los argumentos de la razón eran más poderosos: "Mira la hora que es y los kilómetros que te quedan, mira las nubes que amenazan lluvia en breve, te tienes que levantar a las 8 para ir a trabajar un turno de 24 horas, en seguida se hace de noche y tú de noche ves fatal y como llueva no vas a ver nada de nada...¿sigo?".

Así que a pesar de lo duro que me resultó tomar la decisión, decidí ser sensata y retirarme en los Tojos. Y lo mejor que pude hacer. En la bajada me quedé congelada y estuve 10 minutos en el coche sentada hasta que dejé de tiritar. Me tuvieron que quitar las botas porque con la tiritona era incapaz. Nada más colocar la bici en el portabicis empezó no a llover sino a diluviar, y en pocos minutos se hizo noche cerrada.

Ya conduciendo a Cabezón podía ver a algunos de mis compañeros, no se si más valientes o más insensatos, que seguían pedaleando bajo la lluvia, muchos sin luces (en mi opinión una imprudencia que la organización debería de intentar solucionar haciéndolas obligatorias a partir de cierta hora).

Los días siguientes, como tantas veces ocurre, me dije que no volvería a participar en el Soplao Mtb ya que el nuevo recorrido es demasiado duro para mí, me es imposible acabarlo de día y de noche voy fatal. Pero ahora, ya pasado un tiempo y vistas las cosas con calma, se que volveré. Que si no hay causa mayor que me lo impida estaré en la salida del Soplao 2014. Completar el recorrido me será casi imposible, pero llegue hasta donde llegue, intentaré disfrutarlo tanto como estos años.

Porque como ya he escrito en años anteriores, el Soplao no es una prueba de un día, es una prueba de "meses". Es una motivación que te empuja a entrenar en invierno o cuando no tienes ganas, una excusa para salir de ruta con los amigos y para conocer gente nueva. Este año subiendo Fuentes, adelanté a un chico y una chica. Creo que iba ya comiéndome el coco con si echar el pie en tierra en los Tojos y ni les saludé (antipática que soy a veces), pero ellos me preguntaron si era Merche. Resulta que conocían el blog y con la chica (Natty), había hablado en alguna ocasión por Facebook. Me quedé con mala sensación por no haber saludado, pero afortunadamente un par de meses después volvería a coincidir con esa pareja, Natty y Fidel, y en esa ocasión con bastantes más horas para charlar. Pero esa será otra historia.

martes, 21 de agosto de 2012

BTT: 24 horas MATAPORQUERA. Los 250 que se quedaron en 200 (28 y 29-07-2012).



TRACK GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3228147.

INFORMACIÓN BÁSICA:

- Longitud: Circuito de 9,5 km al que di 21 vueltas haciendo un total de 202 km.
- Desnviel acumulado de subida: Unos 110 metros por vuelta, con lo que hacen en este caso un total de 2400 metros.
- Dificultad: Parte es pista y parte senderos con poca dificultad, pero con algunos repechos rompepiernas.


Este año tenía marcada en mi calendario una cita a la que no quería faltar: las 24 horas de Mataporquera, la que probablemente sea mi marcha favorita. La fecha me venía fatal, el fin de semana del 27 al 28 de julio me tocaba trabajar y tendría que gastar parte de mis vacaciones para poder acudir. Además la semana antes iba a estar de vacaciones con lo que poco podría entrenar y llegaría justo para la prueba. Pero a pesar de todos los “inconvenientes” no quise faltar.

Para el resto de marchas del año no tenía objetivos, simplemente terminar, sin presiones ni necesidad de mucho esfuerzo. En cambio para Mataporquera me puse un objetivo ambicioso, llegar a 250 km. En el 2011 me quedé cerca de los 200 y este año quería superarlo ampliamente. Pero no pudo ser.

Julio y Agosto son dos meses muy malos para mi desde el punto de vista de la bici, entre vacaciones, el calor que me quita las ganas de bici y demás, en verano apenas la cojo. Sólo de marcha en marcha, y como este año he hecho tan pocas marchas, llevaba sin andar en bici prácticamente desde la Quebrantahuesos (casi un mes antes).

Otra cosa en contra este año era fui la única participante femenina, con lo cual me faltaba esa “motivación” que puede haber por estar “compitiendo” contra alguien. Hiciera lo que hiciera iba a quedar primera y última.

El plan era no parar a dormir y hacer paradas cortas durante el día y la noche. Me creía capaz de ello porque habitualmente duermo poco, aguanto bien el cansancio y recupero rápido y bien.



Las primeras vueltas al circuito fueron genial. Me parecía un poco más largo y más duro que el año anterior pero me encontraba mucho mejor, de las pocas veces que me he encontrado tan bien desde el inicio, aunque eso sí el ritmo que llevaba era bastante lento.



La parada para comer fue según lo previsto, tras 6 vueltas y sin excesivos problemas. No estaba cansada, no me dolía nada y el ritmo aunque bajo, me permitiría llegar a los 250 km si no paraba a dormir. Difícil pero no imposible. Era cuestión de seguir así hasta el final.


Pero claro, las horas van pasando y los kilómetros a cada vuelta pesan más en las piernas y en la cabeza. Esos repechos que en las primeras vueltas se subían como si nada, en la vuelta 10 parecen imposibles, y te empiezas a preguntar, “¿pero qué hago yo aquí?”.





Paré a las 10 de la noche, justo cuando estaba anocheciendo con la idea de cenar, poner las luces y seguir. Pero a partir de aquí ya no pude seguir con mi plan para los 250. Me encontraba cansadísima y muerta de sueño, era incapaz de seguir sin descansar. Y sólo llevaba 10 horas en la bici. Nunca me había pasado eso, siempre que he estado cerca de 12 horas en la bici había aguantado bien (con la excepción de mi primer Soplao que también tuve un pequeño problema con el sueño). No podía seguir así de noche y arriesgarme a tener una caída así que decidí parar y olvidarme del objetivo de los 250 km. Lo bajé a otro más realista y factible, los 200 km, con lo que mejoraría por poco la marca del 2011. Calculé según el ritmo que podía mantener a que hora tenía que empezar a pedalear para que me diera tiempo a dar las vueltas necesarias y a las 2:30 puse el despertador, para empezar a pedalear a las 3.

Me acosté a las 12:00 y dormí sólo dos horas y media, pero que bien dormí y que bien me sentaron. Este año en vez de en tienda dormí en la furgo y no pasé nada de frío; y esos colchones que cuando voy de camping me parecen algo duros ese día me parecieron los más cómodos del mundo.

A las 3:05 empecé a dar pedales de nuevo, tras casi 5 horas parada entre cenar y dormir. Las vueltas nocturnas son las que más me gustan, no hacía excesivo frío y se rodaba bien, aunque lógicamente más lento que por el día. Parte del cansancio había desaparecido y volvía a rodar bien, pero parecía que las horas no pasaban y que no amanecía nunca; esas horas previas al amanecer se me hicieron interminables pero que bonito ver amanecer en la bici.

Llegado el día paré a desayunar y a quitar las luces. Me había quedado helada en la última vuelta y me volvía a atacar el sueño, pero no podía parar mucho o no llegaría ni a los 200 km. Me metí otra vez en la furgo y dormí 10 minutillos que me supieron a gloria y me permitieron coger temperatura de nuevo.



Otra vez a pedalear y hacer cálculos. Tenía que hacer una media de 1 hora por vuelta y hacer la última vuelta más allá de las 12:00 horas. Hacía las vueltas en unos 45-50 minutos y descansaba 5-10 minutos por vuelta. Algunos repechos ya empecé a hacerlos andando porque los hacía tan rápido como en bici y me costaba menos esfuerzo.

Cerca de las 11 pasé por meta alcanzando el número de kilómetros del año anterior, unos 185, ya sólo me quedaban dos vueltas para los 200, poco más de hora y media. Pero en esa penúltima vuelta, tan cerca ya del final, comencé con un fuerte dolor en la rodilla izquierda. De no molestarme nada en todo lo anterior empezó a dolerme bastante fuerte en las subidas. No era las molestias que casi siempre tengo en la rodilla derecha de la condromalacia rotuliana, era diferente y bastante más intenso.



Era el momento de tomar una decisión: me paró y hago los mismos kilómetros que el año pasado o me arriesgo y hago una última vuelta para mejorarlo. Por los síntomas me parecía que lo de la rodilla podía ser una tendinitis y suponía que con algo de reposo y antiinflamatorios en los días siguientes se solucionaría; así que decidí seguir esa última vuelta.



Mi último paso por meta fue a las 11:45 y esa  última vuelta la hice como pude. Era incapaz de pedalear en las subidas por el dolor de rodilla así que me hice todas las subidas andando. Además quería disfrutar esa última vuelta así que la hice con calma, poco a poco me fueron pasando el resto de participantes que aún quedaban dando vueltas hasta que me quedé la última. Tardé 1 hora y 5 minutos en dar esa última vuelta, la vuelta más lenta de todos los participantes, así que cuando llegué ya estaban recogiendo y desmontando el marcador.



Sólo me dio tiempo a cambiarme de ropa para ir a la entrega de trofeos para recoger el de “Primera individual femenina”.


El trofeo que más fácil tenía para ganar porque con sólo dar una vuelta me valía y al final fue el que más trabajo y esfuerzo me ha costado.



Un buen amigo de forocantabriamtb, Mangel, fue el ganador en categoría masculina. Merecidísimo trofeo.



A pesar de no llegar al objetivo principal de los 250 kilómetros acabé contenta. Este año apenas he cogido la bici de montaña (hice tantos km este día en mtb como en el resto del año) y desde mayo he hecho una salida en flaca cada 3 semanas. Y los milagros no existen. En Mataporquera hice todo lo que pude, me esforcé al máximo y no me guarde nada como hago en otras ocasiones; si das todo lo que tienes no se puede pedir más.



Los 250 tendrán que esperar para el 2013, si físicamente estoy bien y el trabajo me lo permite lo volveré a intentar. Tendré que trabajar más y mejor todo el año y especialmente los meses previos si lo quiero conseguir, los milagros no existen.

Y este objetivo puede ser el que me haga tener la motivación que este año me faltó. Ojalá.

viernes, 13 de julio de 2012

FLACA: IV SOPLAO DE CARRETERA. Hecho a mi medida (02-06-2012).



TRACK GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3069334.

INFORMACIÓN BÁSICA:

- Longitud: 223 km.
- Desnivel acumulado de subida: 3881 metros.
- Dificultad: Alta debido a la gran longitud y desnivel acumulado, aunque si se está entrenado todo es poner un ritmo llevadero y echarle paciencia.


Este año por fin habían terminado las obras en la carretera de Piedrasluengas y por fin se podía hacer de nuevo el Soplao original. En mis dos participaciones anteriores se había cambiado el recorrido por Palombera y las Hoces, y esa parte final se me hacía muy pesada. Este año era al revés, lo mejor estaba en la segunda mitad, nada más y nada menos que Piedrasluengas y las tres Colladas en la segunda mitad del recorrido. Ideal para mi. Además se había quitado la subida a Gandarillas que era el tramo más dificultoso para mi y que siempre me dejaba bastante tocada. Si hay una marcha con un recorrido "a mi medida" (por decirlo de alguna manera) es este Soplao.

Pero el problema este año era yo, durante todo el invierno había salido menos que nunca en bici y me faltaba motivación. Así que decidí tomarme el Soplao con calma. Este año no había tiempo que mejorar al no valer la referencia de años pasados, con lo cual mi único objetivo era terminarlo sin sufrir, ya habría tiempo de correr en próximas ediciones. Y un objetivo tan poco ambicioso (ya he comprobado que si no pasa nada "raro" puedo terminar cualquier tipo de marcha) hizo que la motivación fuera aún menor; el próximo año necesito ponerme objetivos que sean un reto, no me vale ya lo de acabar.

Como ya he comentado en el post del Soplao de montaña, una de las mejores cosas de los Soplaos son los entrenos previos y los momentos compartidos con compañeros durante ellos. En esta ocasión, las semanas previas fui en dos ocasiones.

La primera con PedroT. Dejamos el coche en Puentenansa y subimos Piedrasluengas y las Colladas. La subida a Collada Carmona se me hizo más dura que nunca y eso que sólo llevábamos 100 km en las piernas, no quería ni pensar lo que sería el día del Soplao con ya casi 200.





El segundo test fue con otros dos "viejos" y buenos amigos, Ivi y Borroska, y uno nuevo, Oscar. No podíamos haber escogido peor día, uno de los más calurosos de todo el año, con unos 38º que hicieron que casi nos derritiéramos subiendo Collado de Hoz y a uno le costó una insolación.





Terminaron los test y llegó la hora de la verdad. Quedé con algunos de mis compañeros de club para tomar la salida juntos (faltó Manu que salía en los primeros puestos).



Mi idea era intentar hacer el Soplao con Ivi, tenía pendiente terminar un Soplao con él y quería intentar que fuera este. En los primeros kilómetros llanos intenté seguir su rueda, pero tenía bien aprendida la lección de marchas anteriores y no quería ir muy por encima de mi ritmo, así que en cuanto llegaron los primeros repechos aflojé y le dejé marchar. Ya habría tiempo de pillarle luego cuando llegara el terreno más favorable para mí, los puertos.

Hasta Piedrasluengas tenía que gastar lo menos posible, así que fui pillando pequeños grupitos para intentar no desgastarme demasiado sola. Este año si que he mejorado en llano y en cortos repechos, así que no me costaba tanto como otros años encontrar gente con la que ir. Incluso en alguna ocasión cuando daba yo el relevo tenía que bajar el ritmo para no perder a mis compañeros.

Y así sin darme cuenta y siguiendo mi objetivo de no sufrir nada de nada llegué a Piedrasluengas, lugar donde empezaba mi Soplao. Después de comer salí yo sola intentando coger al grupito con el que había llegado hasta allí y que habían salido un minuto antes que yo. Durante bastantes kilómetros les tenía a la vista y parecía que estaban allí, pero las distancias no se acortaban así que decidi pasar y seguir más o menos a mi bola. A veces iba sola y a ratos con alguno que me alcanzaba pero que luego me dejaba o le dejaba yo a él.

Justo antes de llegar a la presa me encuentro con Ivi que se había dado la vuelta, le habían llamado para trabajar y se tenía que volver antes. Otro año que no íbamos a conseguir terminar juntos. En ese momento iba sola y aburrida, así que Ivi volvió a darse la vuelta y me acompañó unos kilómetros de subida. Me vino genial, como se agradece el tener un amigo al lado para charlar un poco y despejar la cabeza. Antes de llegar a la presa se dio definitivamente la vuelta y me volví a quedar sola.

Lo más duro de Piedrasluengas estaba ya hecho en teoría, pero en esta ocasión, estos kilómetros fueron los más duros para mi. Notaba las piernas cargadísimas y en situación de pre-calambres, con lo cual no podía hacer movimientos bruscos ni levantarme de la bici. Probablemente tendría que haber parado un poco a estirar, pero me dio pereza y preferí seguir subiendo sentada muy despacito. Como ya me había pasado más veces y afortunadamente no me suele ir a más, no me preocupé demasiado. Después de lo que me pareció un mundo llegué al avituallamiento. Allí si que paré, estiré, bebí, comí y como nueva. Los problemas musculares desaparecieron y ya no volverían a aparecer en todo el día.



La bajada muy bien. Es donde más he mejorado con la nueva bici, bajo más estable y con más confianza, y por tanto más rápido.

Luego llegaría el tramo de Potes al desfiladero de la Hermida donde soplaba bastante viento. Me junto con tres chicos y hacemos todo el tramo juntos; el más fuerte hace todo el tramo tirando e incluso nos espera a los demás cuando nos quedábamos algo descolgados. Da gusto encontrar gente así, que sin conocerte de nada no le importa que vayas a rueda e incluso te espera aunque no tengas fuerzas para dar relevos. Yo con viento voy fatal así que a pesar de encontrarme bien de fuerzas era incapaz de dar un sólo relevo, ya me costaba bastante seguir el ritmo.

Al empezar a subir Collado de la Hoz me encontré con Gloria que había parado a comer y ya hicimos el resto del Soplao juntas. Cerca nuestro también fueron ya casi todo el trayecto los chicos con los que había ido en el desfiladero.

Subiendo Collado de la Hoz y el de Ozalba, no dejaba de pensar en Collada Carmona y lo que me iba a costar subirlo, así que decidí seguir reservando fuerzas.

Al final de las tres Colladas, la que más me costó subir ese día fue Ozalba, me empecé a seguir algo cansada así que para recuperar bajé todavía más el ritmo, pasando de mi ritmo tortuga habitual a ritmo caracol.

La temida subida a Collada Carmona no fue para tanto. Ya había recuperado y me encontraba bien, el cansancio desapareció y las piernas parecía que no llevaban tantos kilómetros.

El tramo recto final lo hicimos Gloria y yo solas, a buena velocidad y deseando entrar lo antes posible a meta. Al llegar a Cabezón como siempre Manti andaba por allí dando gritos de ánimos.



Terminé el Soplao en 10 horas 55 minutos, creo que un tiempo muy similar a mi primer Soplao, aunque como ya he dicho con un recorrido diferente. En estos dos años en tiempo y velocidad no he mejorado nada apenas, en lo único que he mejorado es que ahora acabo "fresca", como si no hubiera hecho nada. Algo es algo.

Y no podía faltar lo que se ha convertido ya una tradición post-Soplao, la foto con PedroT. Ya son tres años compartiendo Soplaos y este será el primero compartiendo Quebrantahuesos.


Y el diploma, que como siempre es un bonito recuerdo.





OBJETIVO SOPLAOS 2013:

Terminados ya los Soplaos 2012 este año puedo decir que si no pasa nada raro y el trabajo me lo permite volveré a "soplar" en el 2013.

Este año me he divertido en los dos y sin apenas sufrir. Pero tengo que cambiar una cosa para motivarme y "entrenar": los objetivos.

En el Soplao de montaña no me voy a poner objetivo de tiempo, no creo que se vuelvan a dar las condiciones que me permitan mejorar el tiempo del 2011, así que intentaré si cuadra hacerlo con algún amigo y disfrutar el día. Me servirá de preparación para otras marchas.

El objetivo para los próximos 3 años va a estar puesto en el Soplao de carretera. Tengo algo en mente que me gustaría llegar a conseguir algún día: el Soplao de los 315 km. La distancia no es problema, este año podría haber seguido rodando y hacer otros 100 km sin demasiada dificultad. Pero tengo el gran problema de la velocidad, tengo que conseguir ir mucho más rápido y para eso, además de entrenar, necesito perder el miedo a ir en grupo.

La media con la que suelo terminar este tipo de marchas de carretera es de unos 20 km hora. Para pasar los controles y poder optar a completar los 315 tendría que subir la media a 26 km hora; 6 km más cada hora que en bicicleta es todo un mundo.

En los casi tres años que llevo montando en bici no he mejorado nada de nada la velocidad, pero es que tampoco entreno, sólo me dedico a pasear intentando sufrir lo menos posible. En los próximos años lo quiero cambiar.

Si todo va bien y tengo salud, ganas y tiempo, voy a "entrenar" para en un plazo máximo de 3 años conseguir completar el Soplao de los 315. En el 2013 tengo que conseguir medias de 22, en el 2014 de 24 y en el 2015 de 26. ¿Imposible?, probablemente si, pero prefiero ponerme retos que me ilusionen y motiven aunque no los consiga, a pasar otro año más sin objetivos ni motivación.


martes, 26 de junio de 2012

BTT: VI Los 10.000 del SOPLAO. Objetivo: SOBREVIVIR (19-05-2012).

La falta de motivación que tengo este año hizo que no tuviera ni ilusión por el Soplao. Una de las pruebas que mejor me va y más me gusta, y estuve dudando hasta casi última hora si ir o no. El terminarla ya no es el objetivo y el mejor tiempo posible creo que ya lo hice en el 2011 cuando todas las condiciones fueron óptimas (fuerza física y mental, y tiempo meteorológico). Este año sólo tuve un motivo para apuntarme: venía Alfredo, un amigo de Toledo, y decía que quería hacer la Marcha conmigo. Con la inscripción tan a última hora me tocó un dorsal de los altos.


El Soplao no es una Marcha de un día; es una marcha de casi 6 meses (de diciembre a junio) en las que compartes buenos momentos con muchas personas que viven tu misma ilusión. Decides ir, te apuntas, entrenas, "robas" tiempo a la familia, llega el día, lo haces y durante las 2-3 semanas posteriores todavía sigues hablando de él. Eso es algo que lo hace "especial".

Este año hice pocos de los que llamo Test Pre-Soplao, que todos años comparto con mi "compi" en esto de las dos ruedas, Ivi. Solamente por lo bien que me lo paso haciendo estos Test apuntarme al Soplao me merece la pena. Y eso que uno de los Test de este año consistió en hacer 170 km un día a más de 35º, "pa habernos matao".

Mi preparación del Soplao 2012 pasará a mi historia como la más corta en kilómetros (tan sólo 100 km con la bici de montaña y 1500 con la de carretera)y en motivación. Este año ni fuerza física ni mental; y por si fuera poco la meteorología tampoco iba a ayudar.

El sábado previo al Soplao viendo las previsiones meteorológicas empezaron las primeras dudas. Eran horribles. Me empiezo a plantear que hacer si finalmente se cumplen y llueve. No he salido en todo el invierno con agua y mi capacidad de sufrimiento este año tiende a 0. Pido consejo en el Facebook y todo el mundo me dice que vaya, que lo intente.

Después de dos días comiéndome la cabeza decido ir haga como haga, por lo menos a hacer la primera mitad (la había hecho dos años antes un día de Enero con agua y frío, y no fue para tanto). Según se acerca el día las previsiones van empeorando; no sólo va a llover, sino que va a caer el diluvio universal durante todo el fin de semana, sin ningún momento de tregua. Lo ideal para estar 15 horas en bici.

Por fin llegó el viernes pre-Soplao, otra de los momentos importantes: la recogida de los dorsales. Este año no coincido con mis compañeros de Club sino que voy con Alfredo y sus amigos de Toledo, que están con toda la ilusión de "la primera vez". Después de recoger los dorsales nos vamos a tomar algo y mientras estamos en una terraza (por suerte con toldo) comienza ya a diluviar. Parece que los del tiempo no se van a equivocar.

 

De ahí a casa a preparar las cosas, dormir y madrugar. El agua trastoca mis planes, y lo que iba a ser un Soplao ligero, sin mochila y en manga corta, se convierte en un Soplao pesadísimo: térmica, maillot, manga larga, chubasquero, guantes largos, botas goretex y mochila con ropa para cambiarme en Barcena-Fuentes, luces y comida. Si el año pasado tardé casi 13 horas en condiciones óptimas, este año que nada iba a ser óptimo podría acabar de conseguirlo en 15-16 horas.

La salida este año me toco vivirla desde los últimos puestos, pasamos por el arco 20 minutos pasadas las 8. No me importaba el retraso, ya habría tiempo de recuperar en caso necesario, y al salir desde atrás menos gente me tenía que adelantar y tuve menos sensación de peligro. Aunque en el momento justo de salir no llovía pronto empezó a llover, en un principio sin demasiada intensidad, pero lo suficiente para ir poco a poco empapándolo todo.

Siempre he dicho que mi Soplao empieza en Ucieda. Tardo en calentar y esa primera parte no me va mucho, así que me la tomo con tranquilidad para reservarme para la segunda parte que es donde recupero tiempo. Este año no iba a ser menos, pero más que pensar que mi Soplao empezaba en Ucieda, pensaba que mi Soplao terminaría en Ucieda, que era el punto más lejano al que me veía capaz de llegar con agua.

Entre la salida con retraso, algún accidente y la calma con la que me lo tomé fuimos acumulando retraso y acercándonos peligrosamente de seguir así, a no llegar a los controles. Alfredo iba sobrado y esperándome así que en varias ocasiones le dije que siguiera, que íbamos mal de tiempo y yo igual de Ruente o Ucieda me volvía a Cabezón. No quiso y prefirió quedarse conmigo aunque eso supusiera no terminar.

Me hizo gracia que en un avituallamiento varios chicos me preguntaron si yo era Merchitas, "la del blog". Como soy muy despistada pensé que igual les conocía y les pregunté que quienes eran ellos, me dijeron que "fans" y me animaron a seguir con el blog (así que con él sigo, aunque con bastante retraso). Si leéis esto saludaros y espero que coincidamos otro año con mejor tiempo.

En la bajada del Soplao a Celis lo pasé fatal. La mezcla de agua, barro y sudor que se me metía en los ojos, hacía que estos no dejaran de llorar y escocer, y no pudiera ver nada. Tuve que parar en varias ocasiones para limpiarme, y a pesar de ello sólo conseguía avanzar unos metros hasta tener que parar de nuevo, con el riesgo que ello conlleva en una bajada algo peligrosa en la que te va adelantando gente. Algún tramo decidí hacerlo totalmente andando por una orilla para no ponerme en peligro yo ni a los demás.

En Celis pudimos vivir el "ambiente Soplao" en la gente de los pueblos: limpiando la bici, ofreciendo pañuelos de papel. Recuerdo especialmente una señora con un paquete de servilletas ofreciéndonos para limpiarnos la cara, que bien me vino limpiar mis ojos y las gafas.

Era la hora del tramo de carretera y la hora de empezar a plantearse si seguir y hasta donde. Primera tentación: un amigo de forocantabriamtb, Bano, ofreciéndonos su furgoneta para ir a Cabezón. Hablo con Alfredo, vamos bien de fuerzas y no estamos pasando frío así que decidimos subir Monte-A y el resto ya se verá.

Después de subir andando las rampas duras de Monte-A (nunca intento subir montada para ahorrar energía y no sobrecargar las rodillas) noto que ya he calentado, me encuentro genial así que para recuperar algo de tiempo aceleró un poco en la subida. Alfredo me sigue y vamos por la izquierda adelantando a bastante gente que luego nos adelantaría en la bajada. Esta vez si que puede bajar con cierta comodidad, sin molestias en los ojos.

 
En Ruente tocaba decidir de nuevo: retirada a Cabezón o continuar hacia Ucieda. Este es el tramo que mucha gente sensata eligió para abandonar la prueba, nosotros elegimos lo insensato.

En Ucieda paramos a comer y limpiar-engrasar la bici. Según el tiempo marcado hasta ahí las previsiones son de terminar en torno a 16 horas, una locura con ese tiempo, pero a pesar de ello tomamos la decisión de subir el Moral y arriba decidir. Ahora empezaba lo más duro del Soplao 2012, El Moral y sobre todo Fuentes y Ozcaba, podían ser un infierno en esas condiciones. Barcena sería el punto de no retorno donde tendríamos que tomar la decisión final.

Subiendo el Moral la lluvia nos dio casi el único respiro del día y durante un rato pude quitarme el chubasquero. Subíamos bien, adelantando gente y sin apenas sufrir. Según vamos ascendiendo se va echando encima la niebla, y cuando los primeros empieza a bajar adelantar se hace complicado ya que apenas se ve. En seguida nos cruzamos con Manu, un compañero de club que quedó en los primeros puestos; menuda máquina.

Según se acerca la cima empiezo a tener frío así que paro a ponerme el chubasquero. poco después hay un grupo de gente parada y se escuchan comentarios de que han suspendido la Marcha. Tras unos minutos de desconcierto y espera nos confirman por móvil que ya no dejan pasar del Moral porque las asistencias sanitarias están desbordadas atendiendo hipotermias en Fuentes. La sensación para mi es de alivio y me alegra que la organización tuviera la sensatez que a muchos nos faltó. En esas condiciones era un locura y una "irresponsabilidad" seguir, especialmente para los que íbamos a tardar 15-16 horas y nos suponía hacer la parte final de la Marcha de noche. De locos y temerarios.

Continuamos los escasos dos kilómetros que quedan hasta la cima del Moral ya tranquilos y sin adelantar, ya no había ninguna prisa ni presión por llegar al control. Una vez arriba la organización nos confirma que tenemos que volver a bajar por donde hemos subido, ya no dejan seguir a nadie. Así que comemos algo y tomamos de nuevo camino a Ucieda, cruzándonos todavía con muchísima gente que subía al Moral algunos incluso empujando la bici.

En la bajada lo vuelvo a pasar fatal por el tema de los ojos, y de nuevo tengo que bajar muy despacio, realizando varias paradas para limpiarme. Pero ya no hay prisa, pocos kilómetros nos separan de Cabezón y casi todo para abajo, aunque en esas condiciones tan adversas lo peor era bajar. Es el único momento del día en el que pasó algo de frío, voy empapada y la temperatura se nota ya más baja.


La llegada a Cabezón como todos los años super-emocionante, muchísima gente a pesar de la lluvia, animando sin parar a los que entramos y escuchando a varios conocidos gritar mi nombre.



No habíamos conseguido completar el Soplao pero nos sentíamos "triunfadores", habíamos estado casi 10 horas para hacer 100 kilómetros, pero habíamos llegado sanos y salvos, sin cansarnos, sin sufrir, sin pasar mucho frío y pasándolo genial. Había estado a punto de no participar y al final fue el Soplao en el que mejor me lo he pasado.

Y al terminar no podía faltar la foto con PedroT, con quien siempre comparto momentos muy especiales en este tipo de Marchas. Este año nos tocó a los dos estar ya vestidos de calle.

 

La organización se porto y a los que nos habían "cortado" también nos dieron diploma y nos metieron en clasificación. Un bonito recuerdo. Eso si, ya me tocó explicar a más de una amiga que no había hecho el Soplao en 9 horas, que sólo hice una parte, jejeje, que más quisiera yo, ni poniéndole motor a la Lapierre.



No creo que vuelva a repetir una Marcha tan larga, dura y de alta montaña en tan malas condiciones climáticas. Si llueve mucho, hace mucho frío o mucho calor creo que ni tomaré la salida. No me merece la pena el riesgo ni el sufrir a lo tonto; no me gano la vida con ello ni tengo que demostrar nada a nadie ni tan siquiera a mi misma. Ando en bici por diversión y el riesgo me gusta lo justo, no más. No me merece la pena arriesgarme a caerme por el agua, que me de una hipotermia o un golpe de calor si las temperaturas son extremas.

Mi objetivos en las marchas son no tener accidentes ni lesiones (el principal), divertirme y terminar (y si ya la he hecho antes mejorar tiempo). En este Soplao mi objetivo llegó a ser sobrevivir y eso ya no es divertido. No se hasta donde hubiera llegado si no se hubiera cortado la carrera, probablemente no me hubiera atrevido a seguir más allá de Barcena Mayor, pero no estoy segura, igual me hubiera arriesgado. Menos mal que para la organización el objetivo también fue la supervivencia de los participantes y el que no hubiera que lamentar males mayores.

El próximo año volveré al que será mi cuarto Soplao, y eso que parece que el primero, el de la ilusión, los lunares y la tortuga fue ayer. Parece que se van a cambiar algunos tramos del recorrido así que habrá que afrontarlo con la ilusión de ese primer año, no servirán las referencias de tiempo de años anteriores así que el objetivo volverá a ser acabar. Y si es posible con Alfredo; el Soplao tiene una deuda con nosotros y nosotros con él.


Y como punto y final al Soplao 2012 acudí al programa de radio Altamira de Tierra Verde, invitada por Pablo de la Torriente, para participar en una tertulia con otros participantes en sus diferentes modalidades. Una bonita experiencia, aunque lo de hablar en público se me de pena.


lunes, 21 de mayo de 2012

FLACA: I Marcha cicloturista "La Peñacabarga".



 TRACK GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2865402.


INFORMACIÓN BÁSICA:

- Longitud: 136 km.
- Desnivel acumulado de subida: 2300 metros.
- Dificultad: Moderada, salvo la subida a Peñacabarga que es de dificultad alta por los altos porcentajes.



En Cantabria hay una subida con la que nunca me había atrevido hasta ahora: Peñacabarga. Una subida demasiado dura para mi poca fuerza y mis maltrechas rodillas. Pero este año antes de la Quebrantahuesos quería probarme en una subida de este tipo y para obligarme a ello decidí apuntarme a esta Marcha.


No quería ir  sin conocer la subida así que le pedía a Borroska que me acompañara un día e hicimos el recorrido corto, terminando en Peñacabarga. Me fue bien, esperaba tener que echar el pie a tierra en alguna de las rampas más duras, pero a pesar de estar en un par de ocasiones a punto de hacerlo conseguí llegar arriba montada; eso sí a "paso caracol".


Llegó el día de la Marcha y con más miedo que vergüenza me presenté en Solares. A pesar de ir varios compañeros del club en la salida sólo me encontré con dos, Chuchi y Manu, que se colocaron en las primeras posiciones de salida.



Yo decidí ponerme un poco más atrás para no estorbar. 

Tenía pensado no ir por encima de mis posibilidades pero me dejé llevar por la emoción e intenté seguir el ritmo del grupo. Ya en la primera cuesta tras salir de Solares iba ahogada y con las pulsaciones disparadísimas. 

No paraba de pasarme gente y pronto lo harían el resto de compañeros de club que habían salido en posiciones más retrasadas. Yo era incapaz de seguir el ritmo de nadie y por más que intentaba pegarme a gente para sentir eso que dicen de que "si vas en grupo te llevan", pero nada, lo único que notaba era que me llevaban ahogada. 

Saltando de grupo en grupo cada vez más atrás, llegamos a Somo a una velocidad media de 32 km por hora. Iba muerta así que decidí levantar el pie y dejar de intentar seguir a nadie. 

El alto de Ajo lo subi ya a mi bola. A media subida me empecé a encontrar bien y pude incluso adelantar gente. Un espejismo. Poco después de coronar me empiezo de nuevo a encontrar cansadísima y me vuelve a adelantar un montón de gente.

Sigo a mi bola salvo algunos tramos en la nacional de Beranga a Solares, en los que hago relevos con un chico. 

En el avituallamiento de Solares paro y como algo. Sigo encontrándome cansada y no recupero nada. 

Cuando comienzo a rodar de nuevo me encuentro con la desagradable sorpresa de la subida por Hermosa. La había subido en varias ocasiones sin ningún problema, pero ese día me pareció como subir el Tourmalet.


Aquí ya empiezo a pensar que si llego así a Peñacabarga me va a tocar hacer toda la subida a pie. ¿Qué hacer para evitarlo?, ir muy muy tranquila y bajar pulsaciones. Como quiero llegar dentro del control (había que coronar Peñacabarga antes de las 16:00 h) empiezo a hacer cálculos de la velocidad que tengo que llevar y veo que incluso si voy despacio me da tiempo a llegar.

La subida al Caracol bien, muy tranquila y sin agobios, más lenta de lo que suelo subir que ya es decir. Además empieza a llover, primero un fuerte chaparró y lluevo lluvia continua hasta el alto y parte de la bajada. 

La bajada me parece un infierno. La mezca de agua y sudor se me mete en los ojos y empiezan a llorar. No veo nada. Me tengo que parar varias veces a limpiarme los ojos y bajar tan despacio como subí. A pesar de bajar tan lenta llego abajo congelada. Paro en el avituallamiento y como algo, sin parar de tiritar y preguntándome que quien me mandará meterme en esos líos. Afortunadamente ya no vuelve a llover y la temperatura es agradable.

El tramo de Selaya a Solares lo hago con varios compañeros, vamos a ritmo similar así que hacemos relevos y voy muy cómoda. 

Ya sólo quedaba subir Peñacabarga, plato pequeño piñón grande y para arriba. Con paciencia y muy muy despacio consigo coronar 15 minutos antes del control. A duras penas pero prueba superada.

Allí me hago una foto con dos de los compañeros que hice el tramo final desde Selaya.



Con ellos vuelvo hasta Solares y busco a mis compañeros Pupas que ya estaban terminando de comer.





Me ducho y voy a comer con ellos; tras la paliza todo está riquísimo. Luego llegaría la entrega de trofeos, y como única fémina me dieron el trofeo a la "primera". En esta ocasión no me hizo mucha gracia subir al podium porque me iba con la impresión de que lo había hecho fatal y no lo merecía; ganar algo porque no hay nadie más como que no motiva ni alegra. Me gusta más que haya muchas más mujeres y que yo sea la última, que ser la primera porque soy la única que va. El premio al más veterano se lo llevó como siempre Jose María. Ese si que tiene mérito.



Esta Marcha me dejó un sabor agridulce. Pensé que había mejorado en carretera pero veo que la mejoría no se nota nada de nada. Soy incapaz de seguir a ningún grupo y la única forma en la que voy bien es sola o en grupitos muy muy pequeños que rueden despacio. Esto no es lo mío. Me tengo que dedicar más a hacer salidas tranquilas con los amigos que es lo que realmente me va y como más me divierto.