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viernes, 28 de mayo de 2010

BTT: LOS 10000 DEL SOPLAO 2010. Del infierno al cielo en 15 horas (22-05-10).




TRACK GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=943765.

INFORMACIÓN BÁSICA:

- Longitud: 163 km.
- Desnivel acumulado de subida: 4125 metros según mi gps, pero creo que es algo más.
- Dificultad: Alta por el desnivel a superar y la longitud. Técnicamente sólo tiene dos partes algo complicadas, la subida a la Cocina y la bajada del Soplao a Celis.



Hace un año empecé a andar en bici de forma más o menos seria. Todo el mundo hablaba del Soplao y leyendo las diferentes crónicas que pululaban por el foro y por la red me empezó a entrar a mi también el gusanillo. Yo también quería estar ahí y formar parte del "Espíritu del Soplao". Por aquel entonces 165 km y más de 4000 metros de desnivel acumulado me parecieron una locura, pero ¿por qué no intentarlo?, tenía casi 365 días por delante.



Un año después, llegó el tan esperado 22 de mayo y con él el reto que me había puesto para este 2010, el Soplao. En un principio mi único objetivo era ir, disfrutar y hasta donde llegara, pero en los últimos meses si que pensaba y confiaba en acabarlo. Después de terminar los 101 Peregrinos estaba casi segura, el Soplao no podía ser tan duro. Si todo salía según lo previsto y no ocurría nada "raro" podría terminarlo, con muchas horas, eso sí, pero en este mi primer año el tiempo para mi era lo de menos. Al no tener ninguna referencia me resultaba muy difícil calcular en cuanto tiempo lo podría hacer, nunca había hecho tantos kilómetros ni tanto desnivel, pero calculaba que no lo podría hacer por muy bien que me fuera todo en menos de 14 horas y como el límite máximo eran 16 horas, mis cálculos eran de entre 14 y 16 horas.

Al final tardé casi 15 horas pero no se me hicieron largas, más bien al revés, el día pasó volando salvo momentos puntuales en algunas de las muchas subidas y bajadas. No tuve ningún momento especialmente malo, no tuve contracturas ni ningún problema muscular, y tampoco tuve excesivo cansancio. En cambio si que tuve calor, mucho calor, dolor de cabeza y mucho mucho sueño en la parte final del día.



El sábado no me enfrenté al Soplao pensando en una ruta de 165, sino que siguiendo la teoría de Noe www.lacabrasiempretiraalmonte.com/, me la planteé como una ruta de 60 y pico km: 18 de la subida a Fuentes, 16 de las dos subidas al Moral, 6 de Palombera y Venta Vieja, y los otros 20 la primera parte, el Soplao y Monte A. El resto bajadas y llanos, solamente kilómetros de relleno. Me fue muy bien planteármelo así, siempre me pareció que me quedaba muy poco y no me agobié por la distancia en ningún momento, no como en los 101 Peregrinos que fui todo el rato pendiente de los kilómetros y uno a uno se me hacían eternos.

Medio Soplao se lo debo a Noe, tanto por su teoría de "El Soplao en 60 km" como por las crónicas de sus retos imposibles que tanto me motivan para buscar mis propios retos posibles. Diría eso de "yo de mayor quiero ser como Noe", si no fuera porque somos de la misma quinta, y un día al año compartimos la misma edad (justo el 22 de mayo día de este Soplao, yo cumplí los años un día antes, y ella un día después).



MI CRÓNICA DE ESE DÍA:

Eva, Lur y yo llegamos a Cabezón sobre las 7 de la mañana, bajamos las bicis de los coches y nos fuimos hacia la cola. Aunque al principio había bastante espacio, en seguida más y más gente fue llegando y acabamos estando como sardinas en lata.



A nuestro lado también estuvieron Kaleyeru y PedroT, con los cuales tuve la oportunidad de compartir algunos kilómetros en la parte final del Soplao.





Un poco más adelante estaba Ivi con sus compañeros de los Pupas.



Estando en la cola Noe me mandó un mensaje diciéndome donde estaba colocada, unos metros por detrás mio, así que dejé mi bici y fui pasando entre numerosos bikers y bicis hasta llegar donde estaba. Me hacía ilusión conocerla, y hablar con ella aunque sólo fuera unos segundos. La foto y el autógrafo lo dejaré para la próxima ocasión. Si hace años mis ídolos eran Perico Delgado y Alvaro Pino, ahora lo son Alberto Contador y Noe Lopes.

Desde que dieron la salida no tardamos mucho en pasar por el arco, menos de lo que hubiera imaginado. A mi que no estoy acostumbrada se me hace raro montar con tanta gente alrededor, me da la impresión de que me voy a caer, así que mi idea era hacer los primeros kilómetros muy tranquilos hasta que se fuera despejando el panorama.

Ya en la primera cuesta veo a Noe que pasa hacia adelante a toda velocidad con su Single Speed. También en seguida me adelanta Sonia, a la que saludo y deseo suerte.

Los primeros kilómetros me parecieron peligrosos, demasiada gente amontonada, y algunas bajadas que sin ser complicadas provocaron varias caídas



En la primera parte del Soplao me encontré muy bien, mejor que en otras ocasiones, se me hizo muy llevadera. En la Cocina y las rampas duras de Monte A me bajé, según lo previsto, no quería forzar, aunque últimamente cuando camino notó las piernas muy cargadas a nivel de los gemelos. Tanto pedalear me estoy olvidando de andar.



Que alegría cada vez que me encontraba con alguno de mis compañeros novatos y los ya famosos lunares.



Tras el avituallamiento del Soplao, empecé la bajada a Celis intentando que no hubiera mucha gente a mi alrededor para evitar el peligro de alguna caída. Bajé muy tranquila y despacio, intentando no estorbar a los que bajaban más rápido y echando pie a tierra en alguna ocasión.

Los kilómetros de carretera que llevan a monte A fueron los kilómetros en los que mejor me encontré de toda la ruta, los hice bastante rápido y adelantando gente sin parar.

El cruce del río lo hice por las piedras intentando no mojarme. Si ese mismo río lo hubiera encontrado horas más tarde me hubiera metido entera en el agua.



Tras subir a Monte A, la mitad andando, bajada tranquila y fácil a Ruente. Aquí empecé a notar dolor de cabeza y fue el momento en el que pensé que igual no podía acabar. Sufro de migrañas, aunque hasta ahora no me ha dado nunca ninguna en medio de una ruta, por lo general esperan a que me bajé de la bici. Si me daba una migraña de las fuertes sabía que no podría seguir porque me es imposible hacer ningún tipo de esfuerzo físico.


En Ruente adelanto a Ivi y Jose, que habían estado comiendo con la familia, y sigo hacia Ucieda donde me está esperando una amiga. Paro con ella un poco antes de la campa y como allí a la sombra de los árboles. Aprovecho para tomar un Ibuprofeno para intentar frenar el dolor de cabeza y darme crema para el sol (cada dos horas me fui dando crema para evitar quemaduras).

En Ucieda vuelvo a parar en la campa en el avituallamiento, donde veo a Sergio, que me había acompañado en algunos de los kilómetros iniciales. Coincidiríamos en varias ocasiones a lo largo de la ruta.


Y a continuación, el verdadero infierno, subir el Moral a las 14;00 con 30 y pico grados de calor, casi nada. Pasé muchísimo calor y la primera parte la subí bastante peor que en otras ocasiones a una velocidad media ridícula para ir en bici, pero no podía hacer otra cosa y tampoco quería forzar, mucho calor y muchos kilómetros por delante.

La segunda parte del Moral bastante mejor, la pendiente se suaviza y corre más el aire. Pude ir poco a poco adelantando gente. Hice alguna parada en las fuentes para mojarme la cabeza, brazos y piernas. Que bien me sentaba el agua fría en la cabeza, menos mal que entré el agua y el ibuprofeno parecía que el dolor aunque no se iba, por lo menos no iba a más, suficiente para poder seguir.


Subiendo el Moral me crucé ya con los primeros que bajaban a toda velocidad hacia Cabezón. Yo no había llegado ni a la mitad y ellos ya estaban terminando. Además de los primeros había mucha otra gente que después de subir el Moral bajaban ya de vuelta a Cabezón, algunos vencidos por el calor y otros que van al Soplao con la idea de hacer sólo una parte.

Arriba del Moral otra paradita para descansar y tomar algo. Allí me encontré con Ivi que me dijo que la comida le había sentado mal y que tenía el estómago revuelto. Había otro chico también vomitando que se iba a dar ya la vuelta a Cabezón.

La bajada del Moral la hice tranquila, como todas las bajadas, y me fui cruzando con todos los que estaban haciendo ya la última subida al Moral. Me crucé con varios conocidos que me animaron: "Venga Merchitas", "esos novatos", "esos lunares".

En Barcena Mayor otra parada y otro Ibuprofeno. En este momento ya supe que a no ser que tuviera una caída o problema con la bici terminaría la ruta. Iba con bastante margen de tiempo para llegar antes del control del cierre, ya sólo me quedaban unos 30 kilómetros de subida y el calor iba a ir ya a menos.

La subida a Fuentes se me hizo larguísima, parecía que los kilómetros no pasaban. Físicamente no iba mal pero hice varias paradas para refrescarme en cada fuente y arroyo que encontraba porque tenía miedo de que me diera un golpe de calor con tanto sol. Y los 2,5 últimos kilómetros, desde el cartel que los anuncia a la cima, fueron los kilómetros que más largos se me han hecho nunca.

Tras coronar Fuentes y bajar hacia la carretera de Palombera empecé a notar ya frío. Como la bajada era corta no me abrigué, aunque debería de haberlo hecho, porque el contraste del calor previo y el frío hizo que se me revolviera el estómago.

La carretera de subida a Palombera también se me hizo pesada, a cada curva pensaba, "esta es la última, el cartel de puerto estará ya allí", pero no, tras la curva más carretera. Que ilusión cuando ya por fin llegó el cartel.



En Palombera adelanté a PedroT, que estaba hablando por el móvil y al verme gritó: "No puede ser, que me adelanta hasta Merchitas".

También me encontré con Ivi (ya vestido de calle pues se había retirado por problemas de estómago), Juanele y Guille, que me ofrecieron comida o bebida fresquita, pero ya a esas alturas no me entraba nada en el estómago.

En Venta Vieja me volví a encontrar con PedroT, pero le dije que tirara que yo la bajada a lo Tojos la iba a hacer muy tranquila. La tuve que hacer aún más tranquila de lo que pensaba porque me empezó a entrar muchísimo sueño, se me cerraban los ojos. El día anterior apenas había dormido 3,5 horas y el jueves había estado de guardia y había dormido 4, y a partir de Venta Vieja la falta de sueño en días previos me empezó a pasar factura. Me parece un milagro que pudiera llegar a Los Tojos sin caerme.



En Juzmeana nueva parada, esta vez para tomarme media coca cola a ver si despejaba. Allí me encontré con Kaleyeru y sus amigos, que habían tenido que ir tranquilos porque uno estaba con calambres.



En la subida al Moral hice varias paradas muy cortitas, de unos segundos, para dar algún trago de acuarios y tomar aire. Aunque iba tan despacio como los que subían andando prefería ir en la bici. Kaleyeru y sus amigos tuvieron el detalle de irme esperando toda la subida.

Ya en la cima, tras ticar el dorsal y abrigarme bien, empecé de nuevo a bajar, momento en el que fui de nuevo atacada por el sueño. Además estaba anocheciendo pero me daba pereza parar a poner el foco ya que todavía se veía. A pesar de bajar muy despacio en dos ocasiones estuve a punto de caerme, el sueño y el cansancio, unidos a mi torpeza en las bajadas, hicieron que la bajada al Moral se convirtiera en una actividad de riesgo extremo. Que alivio cuando llegué a la campa de Ucieda sana y salva.

Como ya era casi de noche puse los focos y aproveché que estaba allí mi amiga con el coche para deshacerme de la mochila y poder hacer los últimos kilómetros hasta Cabezón un poco más cómoda.

El último tramo de carretera se me dio bastante bien, parece mentira como el notar tan cerca la meta y el reto superado te hacen volar sobre la bicicleta, a pesar del cansancio de llevar ya cerca de 14 horas pedaleando.

Y la entrada a Cabezón, con toda la gente animando como si estuvieras ganando algo cuando lo único que estás ganando es la satisfacción de superar un reto... indescriptible, hay que vivirlo.

Al final en 14 horas 46 minutos conseguí superar el reto que me había impuesto para este 2010, terminar en Soplao.

En la meta me felicitó Guille, que hacía ya un tiempo que había terminado y estaba ya vestida de calle y me hice una foto con PedroT que había llegado un rato antes.



Tenía el estómago fatal, con tantos litros de agua y acuarios, y numerosos plátanos se había hartado. No pude ni comer la pasta que daban al terminar.

Me metí en el coche, le dije a mi amiga que condujera ella y yo fui durmiendo hasta casa. Menos mal que tenía "chofer" porque si no me hubiera tenido que quedar a dormir en Cabezón, imposible conducir en esas condiciones.

Lo que si que tuve claro nada más terminar fue que también quiero estar el próximo 21 de mayo en el Soplao 2011. El reto de mejorar tiempo para el próximo año no lo tengo muy difícil, es la ventaja de haber tardado este año 14 horas 46 minutos.

Es hora de poner de nuevo el contador a 0, hay muchos kilómetros y muchas rutas por delante, pero no hay que confiarse, que 365 días pasan volando y tengo muchas cosas que mejorar para el 2011.







Un último comentario para la organización, la gente que colabora con la marcha (protección civil, sanitarios, mecánicos, personal en los avituallamientos...) y la numerosa gente que anima en los pueblos: UN SOBRESALIENTE. No es que haya ido a muchas marchas organizadas, pero hacer una ruta como el Soplao, con más de 3000 personas y que practicamente salga todo perfecto dice mucho de la organización. Es verdad un comentario que leí una vez: la gente del Soplao hace que por un día te sientas el protagonista del tour de Francia.


jueves, 20 de mayo de 2010

BTT: Segunda etapa al INFIERNO: 101 PEREGRINOS. Mi pelea contra el BARRO (08-05-10).


INFORMACIÓN BÁSICA:

- Longitud: 103 km.
- Desnivel acumulado de subida: 2726 metros.
- Dificultad: Alta, en el día en el que la hice la mayor dificultad fue el barro. De todas maneras hay que tener en cuenta la longitud y el desnivel.



Hace ya casi un par de semanas me desplacé a Ponferrada a participar en los 101 Peregrinos. Lo que pretendía ser un ensayo tranquilo para el Soplao, se convirtió en un verdadero infierno de barro, con algunas trampas imposibles para bicis y bikers. Otra ruta en la que me tocó sufrir de nuevo y mucho. A este paso el Soplao me va a parecer chupao.




Me apunté a los 101 Peregrinos para hacer un "segundo ensayo del Soplao". El primer ensayo fue "Ribadesella", con 60 km y el segundo éste, con 101 km y a 15 días del Soplao, el tiempo justo para recuperar. Mi idea era la misma que en Ribadesella, ir a mi bola, sin esperar ni que me esperaran, para aprender a rodar en solitario, a sufrir en solitario y a vencer todo ese sufrimiento yo sola.



Mi objetivo era acabar en 10 horas, no entraba en mis planes no acabar, y pecando de optimismo, no llevé ni luces pensando eso de "Si no soy capaz de hacer 100 km en 12 horas apaga y vámonos". Y no, no tardé 12 horas, sino 11:45, casi dos horas más que el peor horario previsto y 15 minutos antes de que se hiciera noche cerrada.



El día antes de la prueba aproveché para conocer Ponferrada y su castillo, y dar un paseo por allí, paseo que fue varias veces interrumpido por varios aguaceros, alguno incluso con granizo. Luego a recoger el dorsal, y a la cena de la pasta; menos mal que aunque frío el rato que estuvimos cenando no llovió porque la cena era al aire libre.

Esta es la foto de grupo de mis compañeros cántabros, que se realizaron antes de que llegáramos "las 3 tardonas":



Fui mentalizada de que iba a llover, que nos íbamos a mojar y pasar frío, que habría "algo" de barro, pero ni en mis peores pesadillas podía imaginar que más que barro iba a encontrar una especie de arenas movedizas que a falta de unos kilómetros para meta casi nos atrapan a mi bici y a mi.



La zona por la que discurre la ruta es muy bonita, el Bierzo leones, los pueblos por los que se pasa son muy bonitos y destaca especialmente los paisajes de Las Médulas y el castillo de Cornatel.



Es una pena que el mal tiempo no me dejó disfrutar de esos paisajes tanto como hubiera querido, ya que al ir sin luces iba muy condicionada con la hora límite a la que tenía que acabar, además de que cuando me paraba me quedaba fría. Y cuando iba en la bici tenía que estar todo el rato pendiente de por donde metía las ruedas y mantener el equilibrio ya que muchas zonas eran auténticas pistas de patinaje.




No voy a describir la ruta en sí, sino alguna de mis sensaciones durante ella, hay otros blogs donde está descrita muy bien y con muchas fotos del recorrido. Yo apenas pude sacar fotos, en cuanto empezó a llover guardé la cámara. Tampoco me fije demasiado en los sitios por donde pasamos, es una pena, iba tan concentrada para no caerme que ni disfrutar del recorrido pude. Pero como eso tiene arreglo volveré al Bierzo, una semana de vacaciones en Agosto la voy a dedicar a recorrer el Bierzo a pie, espero que en esa ocasión sin agua ni barro.

Una crónica que me parece que está muy bien, el blog de "El Sherpa Loco": http://elsherpaloco.blogspot.com/2010/05/101-peregrinos-2010-ponferrada-la.html.



Mi ruta la dividiría en dos partes: los primeros 90 km y los 10 últimos.

Los primeros 90 kilómetros más o menos bien, ni más ni menos lo que me esperaba, ruta dura, con barro, lloviendo... nada del otro mundo; ratos en la bici, ratos andando, encontrándome bien pedaleando pero con los gemelos muy cargados cuando me tocaba patear por cuestas fuertes. Iba según lo previsto, a una media de casi 10 km/h que era lo que más o menos me había marcado.



El infierno me llegó en los últimos 10 km. Hablé entonces con una amiga que me estaba esperando en la meta y le dije, "calculo que aproximadamente una hora o menos", que equivocada estaba. Pensaba que los últimos kilómetros serían ya un paseo tranquilo hasta la meta y nada más lejos de la realidad, aún faltaba la "mayor trampa de barro".

Que tuviéramos que pasar a un todoterreno de la organización que se había quedado atascado por el barro no hacía presagiar nada bueno, y cuando vi la cuesta y a varios chicos "atrapados" en ella, sin saber como pasar, unos arrastrando la bici a duras penas, otros cargando con ella a hombros, otros resbalando... casi me da algo.

Esta es una foto "robada" del blog de "El sherpa loco", en el enlace que os he puesto antes, en la que se ve la trampa de barro entre las biñas y los incautos bikers intentando pasar como podían:



Y claro está lo peor fue cuando llegué yo a ese tramo, intento empujar la bici y no se mueve, la miro y está toda bloqueada por el barro. Se lo quito con las manos, avanzo 10 cm y otra vez igual; y así en varias ocasiones. Avanzar medio metro me suponía tal esfuerzo que me tenía que parar a coger aire. Como ví a chicos que cargaban con la bici intenté hacer lo mismo, pero con mi "super-fuerza" no conseguí despegar la bici del suelo ni un cm, no se la de kilos que podía pesar aquello; además mantener el equilibrio era muy complicado iba todo el rato resbalando.

No sabía como salir de allí, se estaba haciendo de noche y me parecía una "broma de mal gusto" que a esas horas y dado como estaba el terreno nos hubieran metido por allí. Además psicológicamente cuando piensas que ya estás llegando encontrarte con aquello.....

Menos mal que a un chico que estaba en condiciones parecidas a las mías se le ocurrió que subiéramos primero una bici y luego la otra y así hicimos. Uno cogiendo la bici del manillar, el otro del sillín, las arrastramos como pudimos hasta arriba.

Luego en la bajada me quedé sola, los chicos con los que iba bajaron más rápido y no parecía que venía nadie por detrás. Se estaba haciendo de noche y yo sin luces.

Ya se veía Ponferrada, bajé por una cuesta que ya habíamos subido por la mañana y ví "5 km", me parecía imposible había estado una hora para los 5 km anteriores por culpa de la trampa de barro.

Y que largos se me hicieron todavía esos 5 últimos kilómetros. Cuando llegué a las calles de Ponferrada pensé, "que bien, carretera y a meta". Otra equivocación, unos policías me dijeron, "pasa la valla y por aquél camino que va por al lado del río". Y yo obediente por allí me metí, sin apenas ver y pensando que como me cayera al río no me iban a encontrar, así que fui despacito y casi andando por aquellas "cloacas-alcantarillas" como han comentado algunos, pasando entre algunos grupos de jovenzuelos haciendo botellón con sus comentarios graciosillos de "ánimo, que vas la primera".

Cuando llegué a la meta lo primero que pensé fue: "Bien, lo conseguí, pero una y no más". Al día siguiente ya estaba pensando en volver en el 2011.

Fotos del post: Algunas mías, otras de PedroT, otras de la página de facebook de los 101 peregrinos y la de la trampa de barro del sherpa-loco.


¿LO MEJOR DE TODA LA RUTA?:

- La gente de los pueblos del Bierzo y los voluntarios que estaban en los avituallamientos y a lo largo del recorrido. Un 10 para todos ellos. Era increíble ver a niños, gente mayor, animando sin parar en cada uno de los pueblos; a los voluntarios siempre con una sonrisa después de que ellos también llevaban muchas horas bajo la lluvia.

- Los marchadores, ole por ellos, 100 km andando-corriendo en aquellas condiciones, eso si que es duro.


¿LO PEOR DE TODA LA RUTA?:

- Los CERDOS que ensucian el monte con las botellas y los envoltorios de las barritas, ¿pero tanto pesan?. Suponía que la gente que hacemos mtb somos gente que aparte de la bici nos gusta el monte, pero veo que hay gente que la naturaleza le trae sin cuidado, es más importante llegar unos segundos antes a la meta.



- El tiempo y el barro, que no permitió disfrutar todo lo que nos hubiera gustado y si que nos hizo sufrir mucho en algunos tramos.


ENSEÑANZAS de esta 2ª etapa al INFIERNO:

- He aprendido a pedalear con barro, a no darme miedo pasar por caminos que parecen ríos de todo el agua que llevan; a deslizarme por rocas, barro y agua intentando no caerme.

- He comprobado eso de que "la unión hace la fuerza": si no eres capaz de subir tu bici por el barro, buscate un ayudante y entre los dos subir las bicis de una en una.

- He sido capaz de vencer los numerosos pensamientos negativos que tuve durante los casi 100 km que hice en solitario: "¿pero que hago yo aquí?", "¿qué saco con todo esto?", "la satisfacción de terminar no se merece tanto sufrimiento...".


Pero si, la satisfacción de terminar si que compensa el sufrimiento. Cada obstáculo que conseguimos pasar nos hace más fuertes, y cuando pasan los días y te das cuenta de que has conseguido cosas que te parecían imposibles.... Y según va pasando el tiempo, las cosas malas se van olvidando y las buenas se magnifican.

Dentro de unos años no me acordaré de la lluvia, ni del barro, ni de las molestias en los gemelos, ni de las gafas empañadas, ni de la tierra que tragaba cada vez que abría la boca o comía algo. Me acordaré de la satisfacción cuando llegué a meta y de la satisfacción de ver llegar a mis dos compañeras. Y podré decir: "Yo estuve en la primera Edición de los 101 Peregrinos" y conseguí vencer al barro".

Los buenos recuerdos son los que tenemos que llevar siempre con nosotros. Los malos hay que dejarlos por el camino, pesan demasiado.



Un par de vídeos de youtube, de la salida y de una de las zonas de barro:




Y como no he puesto ninguna foto mía parece que no estuve allí, así que pongo aqui una que me saco Richard antes de empezar, con todos los lunares relucientes, la cara limpia...



A ver si cuelgan la que me sacó la organización en la meta para ver la evidente diferencia después de casi 12 horas pedaleando entre toneladas de barro.

Y para terminar el diploma que nos daban al terminar como recuerdo de nuestra "hazaña".

martes, 18 de mayo de 2010

BTT: Primera etapa al INFIERNO: Pujayo - Obios - El Moral. Mucho mucho frío (02-05-10).




De esta ruta no pongo el track porque no la pudimos completar, y yo en concreto hice sólo una parte. Ya habrá algún día más propicio a lo largo del verano para poder completarla.

PedroT nos propuso una ruta para desestresarnos del Soplao y un grupo de incautos del forocantabrimtb aceptamos la invitación sin saber que el día nos deparaba una sorpresa.

Se quedó en Los Corrales de Buelna donde aprovecharon para hacer una foto de grupo con una de las estelas de Cantabria. La foto es cortesía de PedroT.



Como yo salía de trabajar y no me daba tiempo a ir a Los Corrales, quedé con el grupo en Pujayo. Para llegar a tiempo tuve que conducir al borde de la legalidad, lo cual para una tortuguilla al volante como yo ya me supuso empezar con cierto "estres".

Tanto correr llegue la primera y mientras descargaba la bici y me preparaba fueron llegando el resto.





Y entre ellos y sonriente, llegó el "diablo" vestido en esta ocasión de verde, que se encargó de llevarnos a todos derechitos al "infierno".



Ya me habían avisado de que la subida a Obios desde Pujayo era muy dura, además como me tocaba empezar a subir en frío ya iba mentalizada para sufrir.



Los primeros kilómetros fueron lo esperado, fuertes pendientes, con piedras, y yo con el grupo de cola haciendo varias paradas para coger aire.



Tuve que parar también a quitarme la chaqueta, pues estaba pasando mucho calor; pantalón corto, manga corta y guantes de verano, suficiente para subir.



A mitad de subida empezó a llover y a bajar la temperatura, con lo cual me paré otra vez a ponerme el chubasquero.



Las gafas se me empezaron a mojar y a empañar y ya no veía casi nada. En una de las curvas había alguien animándonos, "venga Merchitas, que ya queda poco para el alto". Era Yayon, el animador del campano del Soplao, que había ido expresamente allí a animarnos en la subida, un gran tipo.

La subida se me hizo muy larga, entre el agua, el frío, las gafas que no me dejaban apenas ver por donde iba...



Cuando los 4 del vagón de cola coronamos el resto ya no estaban, y no era de extrañar, pues hacía mucho frío y nos habíamos retrasado bastante. Me puse la chaqueta debajo del chubasquero y empezamos a bajar.

En seguida me quedé la última, y en solitario afronté los kilómetros más duros que hasta entonces había pasado sobre una bicicleta. No sentía las manos, no podía mover los dedos, era incapaz de frenar y apenas veía el camino, no sabía si había piedras, si había barro o que había bajo las ruedas. Cada pocos metros tenía que parar para mover un poco los dedos y que no se me quedaran congelados del todo. No podía cambiar de marcha, tuve que cambiar el plato parando la bici y con la palma de la mano derecha porque era como si no tuviera dedos. Tenía que manejar la bici con las palmas de las manos así que fui superdespacio para intentar no caerme.

Tras unos kilómetro en solitario vi un chico parado en un todoterrno. A punto estuve de pedirle que me dejara entrar unos minutos en el coche y hasta estuve tentada de pedirle que si me podía bajar en el coche a la civilización y dejar la bici allí tirada. La bicicleta se había convertido en aquellos momentos en mi mayor enemiga.

Al final como me dio corte decirle nada al chico del todoterrno seguí bajando a una supervelocidad de 5-6 por hora, con agua, frio, niebla, y casi a ciegas, hasta que entre la gotas que ensuciaban y empañaban mis gafas pude a duras penas vislumbrar la ermita del Moral. Y alrededor de la ermita, las bicis de mis compañeros. Tiré la bici en el suelo y entré en la ermita. Al entrar alguien dijo: "ya estamos todos, nos podemos ir". Casi me da algo, pero vamos, que no le habría hecho caso, en aquellos momentos no me podía mover, necesitaba unos minutitos para intentar entrar en calor.



El entrar en la ermita fue una sensación muy extraña, la oscuridad, las gafas más empañadas todavía, y las piernas que no me sostenían y me hacían ir dando tumbos. Me apoyé en la pared para no caerme y saqué una barrita para comer algo, con tanto frió no había comido ni bebido apenas. Entonces empecé a tiritar, me era imposible dejar de temblar, pero poco a poco conseguí ir entrando minimamente en calor y a encontrarme un poco mejor.

Tras 10-15 minutos a cubierto comenzamos de nuevo la ruta. Como se estaba haciendo muy tarde y el día no estaba para muchas alegrías decidimos no meternos por el bosque y bajar directamente por pista y carretera. Estos kilómetros ya se me hicieron mucho más llevaderos.

Así llegamos a Villayuso, donde el diablillo verde se convirtió en mi ángel de la guarda, y nos llevó a mi bici y a mi a Pujayo donde había dejado el coche ahorrándome unos kilómetros que me habrían supuesto quedarme sin comer en el día de la madre. En agradecimiento a la hospitalidad de su familia que me dejo asearme un poco y me invitaron a un café, le llené el coche de barro. Te debo una PedroT.



Esta ruta me ha servido de mucho, es una de las que más cosas me ha enseñado de todas las que he hecho este año y una de las que mejor me va a venir para hacer el Soplao, no en cuanto a kilómetros ni desnivel superado sino a condiciones climatológicas adversas.




ENSEÑANZAS de esta 1ª etapa al INFIERNO:

- Sobre la bici se puede sufrir mucho, muchísimo y pasar momentos muy muy malos, pero todo pasa y al final como suelen decir, lo que no te mata te hacer más fuerte.

- Nunca hay que confiarse con el tiempo, especialmente si se va a subir a cierta altitud. Esto lo se de sobra, pero en esta ocasión no lo tuve en cuenta. Fui poco preparada para el frío y a pesar de haber hecho rutas con muchísimo más frío el no ir con la ropa adecuada me lo hizo pasar fatal. Culpa mía, espero haber aprendido la lección y no olvidarlo.

- Tengo que hacer algo con las gafas para cuando llueva o se puedan empañar. Una vez probé un truco que había leido de echar una gotita de lavavajillas y me fue bien, tendré que tenerlo en cuenta para próximas rutas para no tener que ir a ciegas.

- Que maja es la gente de los pueblos, llegas mojada, llena de barro hasta las orejas, y te meten literalmente hasta la cocina para invitarte a un café a pesar de tener ya la mesa preparada para celebrar el día de la madre.

- En esta ruta pensé que nunca podría sufrir tanto como en esos kilómetros de bajada hasta el Moral. Me volví a equivocar, en la ruta siguiente comprobé que siempre se puede sufrir más.